|
Varias leyendas rodean el misterio de su origen. La más difundida, es que fue el emperador Shên-Nung quien por accidente saboreó la primera taza de Té. Sentado a la sombra de un árbol pidió que le trajeran una taza de agua hirviendo, se adormeció. Durante su sueño, y mientras se levantaba una ligera brisa, varias hojas se desprendieron y se posaron en el agua hirviendo. Fue así como nació la bebida más bebida después del agua: el té. Durante varios siglos, los chinos disfrutaron de una exclusiva producción del té, y alimentando la leyenda según la cuál varios tipos de árboles de té eran necesarios para producir los diferentes tipos de té (negro, verde, blanco, hojas jóvenes, oolong...). A principios del siglo XVI, la compañía holandesa de las Indias Orientales lo introdujo en Europa pero su alto precio lo mantuvo un siglo mas sin ser consumida habitualmente. Ya en el siglo XVIII, se estableció como una de las bebidas predilectas y tanto el gobierno Británico cómo el Francés establecieron impuestos sobre el producto.. En 1843, el escocés Robert Fortuno logró demostrar que el té, cualquiera que fuera su color provenía de un solo y único árbol, el camellia Sinensis. El árbol del té es un árbol de hoja perenne que puede alcanzar, en estado silvestre, de 10 a 15 metros. Sin embargo, con el fin de facilitar la cosecha de sus hojas por las recolectoras (siendo las más altas las mejores), se talla a unos 1,10 metros del suelo. Esta operación se realiza aproximadamente cada tres años. Crece generalmente en regiones tropicales o sub-tropicales. Las condiciones ideales de cultivo son un clima húmedo, una irradiación solar de un mínimo de cinco horas diarias, una humedad del aire entre 70 y 90 %, lluvias abundantes y regulares durante todo el año. Su recolección es un arte que requiere precisión y método. Tradicionalmente, es una operación manual realizada por las mujeres mientras que los hombres se ocupan del cuidado de las plantaciones. La clasificación de los grados se basa especialmente en la minuciosidad de la recolección. El té es un producto que evoluciona a lo largo del año. Contrariamente a muchos otros productos agrícolas, no puede ser recolectado en una o dos veces. Es un producto frágil cuya recolección se efectúa dentro de períodos de cosecha por "ciclos" con el fin de respetar el ritmo de regeneración del árbol (aproximadamente cada dos semanas entre marzo y julio).
|